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La repartija

La repartija tensiona al máximo el lenguaje escénico para representar las más oscuras pulsiones del alma humana en la lucha por la posesión de las cosas, de la materialidad, de la propiedad de la que el poder emana. Así, esta repartija de una herencia se muestra a través de los contrastes entre teatro y realidad autobiográfica, actores y personajes, oralidad y lenguaje corporal, humanos y pájaros, codicia y rapiña, pecados como de antiguo testamento y pureza. Para desembocar en la agonía máxima: la muerte y la maldición de las poderosas palabras finales.

“…En “La Repartija” – signo indudable de los tiempos, que el autor muestra para el fin de siglo-, los dioses, la peste, la maldición, la venganza están en las cosas que nos rodean. Esas cosas que enmascaramos con voces de “recuerdos”, ”símbolos”, valor sentimental”. Cosas que en último término significan propiedad y, por tanto, poder…”(R. Matamala) La primera versión, premiada por el Departamento de Artes de la Representación de la Universidad de Chile y publicada por Editorial Andrés Bello el año 1978, fue estrenada por el TUM (Teatro Universitario Municipal de Temuco). Posteriormente, en una puesta en escena del Teatro Luna, fue seleccionada por el Ministerio de Educación de Chile para itinerar por el país.