Diario de vida de un funcionario público (a honorarios).

Homenaje explícito a Franz Kafka, este texto, por pasajes surrealistas, describe con minuciosa morbidez los absurdos de la burocracia estatal atenazando la vida de creadores artísticos, sometidos a los arbitrios de los famosos fondos concursables. Recorriendo su geografía de relatos breves que forman un gran políptico, no se sabe si reír o llorar. Nacido de una contratación a honorarios del autor en el aquel Consejo de la Cultura, forman parte de su esencia, no tan sólo los funcionarios agobiados por bajos pasillos y escritorios parecidos a cepos de tortura, sino los objetos omnipresentes en dichas reparticiones: corcheteras, clips, archivadores, oficios timbrados, café y galletitas, adquieren una presencia amenazadora en la gris y precaria vida del empleado público (a honorarios).